IV ENCUENTRO DE PASTORAL DEL TURISMO




Del 15 al 18 de julio, se llevó a cabo, en Panamá, el IV Encuentro de Pastoral del Turismo, convocados por la Sección de Movilidad Humana del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM, que contó con la participación de Monseñor José Domingo Ulloa M, Responsable de la Sección, y representantes de las Conferencias Episcopales de 11 países .

A continuación ofrecemos el Documento Final de este Encuentro:

1. El Turismo – Realidad, potencialidades y límites

El Turismo es un signo de los tiempos. A mediados del siglo XX se hablaba de 25 millones de turistas, actualmente son 900 millones y para el 2020  será 1.600 millones. Para muchos países el turismo será dentro de poco tiempo la actividad económica más importante.

El turismo es un fenómeno social complejo, marcado por ambigüedades; presenta una serie de oportunidades como la revalorización de los recursos humanos, promueve la conservación del patrimonio cultural y natural, fortalece la identidad de la persona y de los pueblos, favorece el descanso y el uso positivo del tiempo libre, permite el encuentro con la persona y las personas, establece espacios de comunión y solidaridad, favorece el crecimiento económico local y fomenta el desarrollo sostenible.

La actividad turística no está exenta de factores negativos, que imperan a nivel mundial,   tales como: cambios urbanísticos, arquitectónicos y medioambientales que no respetan la demografía y el patrimonio de las comunidades receptoras; corrupción e inequidad provocada por la rentabilidad económica que favorece a los grandes operadores turísticos y poco a las comunidades locales, además de la pérdida de valores, comercialización y explotación sexual, ciertas enfermedades, especialmente aquellas de transmisión sexual, delincuencia, deterioro del medio ambiente.

2. Misión permanente en el mundo del Turismo

El Documento de Aparecida (mayo de 2007) convoca a la Iglesia latinoamericana a responder a su vocación misionera. Siguiendo a este llamado la Pastoral de Turismo se pone en estado de misión.  Desde el Directorio Peregrinans in terra de 1969 la Iglesia Universal, volvió su atención Pastoral al fenómeno turístico, en unos momentos en que el turismo se ofrecía como plataforma de muchas posibilidades para el progreso de las personas y de los pueblos. Ya en aquellos momentos, sin embargo, la Iglesia se mostraba igualmente vigilante frente a todos los peligros que podían derivarse de una práctica del turismo que no tuviera suficientemente en cuenta los valores.

La Iglesia es Misionera por su propia naturaleza, así lo confirman los Obispos en la V Conferencia de Aparecida – Brasil. Está llamada a denunciar las injusticias y ofrecer caminos de esperanza. En los documentos que se relacionan al turismo la Iglesia enfatiza: el respeto a la dignidad de las personas, que el tiempo libre es un espacio de realización personal y de creatividad,  que en ningún momento el hombre y la mujer deben olvidar que la creación es el don permanente que habla de la bondad de Dios,  que el turismo debe ser una herramienta para erradicar la pobreza creando empleos y promoviendo un desarrollo sostenible.  El turismo es un  nuevo Areópago, reto de los signos de los tiempos, tanto imbuido en la globalización como en la cultura.

En términos positivos, la actividad del turismo abre espacios privilegiados para el rescate de la doble significación del Día del Señor. Si, de una parte, el turista se encuentra en búsqueda de descanso y recuperación de sus fuerzas, de otra parte, la interrupción de su fatiga cotidiana permite contemplar desde una nueva perspectiva el trabajo de sus mismas manos.

El turismo es el camino donde se puede recrear la armonía en sintonía con el ciclo vital de la naturaleza y compromiso con las generaciones venideras (Mensaje del Día Mundial del Turismo – 2008). Es también un espacio de contemplación y comunión, donde el turista se siente inmerso en la asamblea, la Eucaristía es el momento privilegiado de esta contemplación y comunión. La Iglesia en su encargo de evangelizar, debe hacerlo también en el mundo del Turismo.

“El Turismo más que un simple descanso o una especie de evasión es para el hombre una actividad compensadora que debe ayudarlo a recrearse a través de nuevas experiencias derivadas de opciones rectas y libres. De ahí la necesidad de una formación adecuada tanto del turista como del operador turístico a la honestidad que a él se  confía,  así como del que ofrece la hospitalidad. Como todo desarrollo social, también el del turismo, en sus diversas formas, exige un desarrollo proporcionado a la vida moral” (Juan Pablo II).

3. Líneas de Acción para la Pastoral del Turismo

Para diseñar y fundar una correcta Pastoral del Turismo, es preciso tomar conciencia de la realidad del fenómeno de la forma más completa posible. Algunos aspectos que merecen ser subrayados: la naturaleza del tiempo libre y su papel en la vida de los hombres y de las mujeres de hoy; la relevancia del turismo para la persona; la incidencia del turismo en el conjunto de la sociedad; la reflexión sobre el turismo guiada por la Palabra de Dios.

- La realidad del mundo del Turismo como desafío nos exige una renovación y conversión de las estructuras y agentes de pastoral en todos sus niveles (cf. DA 201-203): obispos, párrocos, religiosos y laicos comprometidos y profesionales del turismo, siendo la parroquia el lugar privilegiado para promover la pastoral del turismo con sus diferentes manifestaciones en especial en la aplicación de los mecanismos en la lucha contra la pobreza que se enuncia por parte de los organismos que luchan contra este flagelo de la humanidad.

- Incluir dentro de la Pastoral orgánica y ordinaria en  coordinación con las otras áreas de pastoral;

- Formar a los agentes de Pastoral y servidores turísticos;

- Promover en las  Casas de Formación y Seminarios, Institutos Superiores y Universidades la Pastoral del Turismo;

- Orientar y sensibilizar la Iglesia en todos los sectores sobre le turismo como posibilidad de encuentro, intercambio cultural, respeto y valoración de la diversidad y riqueza cultural;

- Apoyar las iniciativas de Turismo Sustentable;

- Sistematizar e intercambiar las experiencias de Turismo entre las diversas Conferencias Episcopales;

- Anunciar las potencialidades del turismo para el desarrollo integral de las comunidades y de la persona y denunciar proféticamente los límites de la actividad turística;

- Apoyar y promover proyectos de economía solidaria y comercio justo vinculados al turismo;

- Establecer las comisiones de Pastoral del Turismo en las jurisdicciones correspondientes;

Deseosos de alimentar esperanza y confiantes en la compañía y protección de la Virgen del Carmen, que las gracias y bendiciones de Dios eterno creador nos acompañe.

Panamá, julio de 2008.  Informe de la Sección de Movilidad Humana del CELAM

Fuente: www.celam.org







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