Multitudinaria procesión del Señor de los Milagros


Eucaristía en la Catedral fue presidida por el cardenal Errázuriz

Miles de personas participaron ayer domingo 25 de octubre en la celebración de origen peruano que desde hace una década se efectúa en la capital chilena, cultivada y promovida por la Hermandad del Señor de los Milagros y la Parroquia Latinoamericana Nuestra Señora de Pompeya.

 

Presidida por el cardenal arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz y concelebrada por el obispo del Callao, monseñor Miguel Irizar, a las 12 horas comenzó la eucaristía en la iglesia Catedral atestada de fieles, en su mayoría de origen peruano, quienes con globos, pañuelos blancos y flores llegaron a rendir honores al Señor de los Milagros.

 

La eucaristía además fue concelebrada por el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Andrés Arteaga, el vicario de la Zona Centro P. Javier Manterola, el párroco de la parroquia Latinoamericana P. Isaldo Bettin (P. Beto) y los sacerdotes Juan de la Cruz Suárez y Manuel Elvia.

La homilía estuvo a cargo del Obispo del Callao, quien expresó que como lo indica la Iglesia en Aparecida, todos los cristianos son discípulos misioneros y los migrantes lo demuestran con esta devoción.

 

Añadió que la Iglesia del Perú decretó al Señor de los Milagros patrono de los emigrantes peruanos, debido a que su culto y procesiones “ya no se circunscriben a Lima, ni al Perú, sino que tienen su réplica ferviente en diferentes pueblos y naciones a donde han emigrado los hijos del Perú. Como lo estamos viendo y palpando de forma muy concreta en esta querida ciudad de Santiago de Chile”.

 

“Él se ha convertido en el primer migrante que alienta y acompaña a los hijos del Perú en su fe, en su peregrinación, en sus esperanzas y sufrimientos, en los pueblos que los han acogido en su seno y en sus comunidades eclesiales”, manifestó.

 

Monseñor Irizar agradeció al Cardenal Errázuriz, por “acogernos en su Iglesia Catedral y en el corazón de esta ciudad y de este país hermano que generosamente viene acogiendo a tantos y tantos miles de peruanos y peruanas brindándoles oportunidades de trabajo, y que vienen colaborando al desarrollo de vuestro país y a mejorar la calidad de vida de sus familias en su propia patria de origen”.

 

De igual forma, reconoció al Instituto Católico Chileno de Migración y especialmente al Centro Integrado de Atención a los Migrantes que coordinan los Scalabrinianos en esta ciudad capital porque “brinda una extraordinaria y cálida atención a los migrantes latinoamericanos y particularmente a nuestros hermanos peruanos”.

 

Finalmente pidió al Señor de los Milagros: “ilumina a nuestros gobernantes, para que juntos logremos una convivencia armoniosa, forjando con mutuo respeto, el desarrollo y la integración de nuestros pueblos hermanos de Chile y del Perú”.

 

Por su parte, el cardenal Errázuriz expresó su cariño hacia el pueblo peruano, resaltó la significativa y masiva devoción para la cual el principal templo de Chile estaba quedando pequeño. Destacó de igual forma la riqueza cultural del Perú, especialmente en cuanto a sus expresiones artísticas religiosas, teñidas de un profundo sentido de fe.

 

El padre Beto, a su vez, junto con agradecer al cardenal y a la Iglesia chilena, recordó su propia experiencia como devoto y hoy director espiritual de la hermandad de Santiago, y sostuvo que esta devoción es un ejemplo de que la migración es una riqueza y un aporte.

 

En la oportunidad también hablaron el embajador peruano en Chile, Carlos Pareja, y el mayordono de la hermandad, Ricardo Rocha, quienes resaltaron el sentido de unidad de los pueblos que permite esta manifestación religiosa.

 

PROCESIÓN

 

Al concluir la eucaristía, se inició la procesión desde Plaza de Armas hasta la parroquia ubicada en Bustamante con Jofré. Fueron más de 6 horas de marcha, en que los cargadores llevaron el anda con la venerada imagen, incensada a todo momento por un grupo de mujeres, y al paso de los sones de la banda de bronce, mientras una multitud de fieles les acompañaron y animaron.

 

Durante el recorrido, hubo nueve paradas, donde distintas colectividades le rindieron honores al Señor de los Milagros. La primera fue el municipio de Santiago en la Plaza de Armas, en cuyo frontis y a nombre de la máxima autoridad comunal se le otorgó a la devoción un reconocimiento expresado en la instalación del escudo municipal en la parte superior de la imagen.

 

Pasadas las 19.30 horas llegó al frontis de la parroquia italiana y latinoamericana la procesión, donde fue recibida por el obispo del Callao y cientos de personas que le aguardaban para rendirle el último homenaje. A las 20.30 horas, finalmente la imagen fue despedida, tras una última marinera danzada por los cargadores.

 

ANIVERSARIO

 

La devoción en Santiago al Señor de los Milagros a fines de los noventa al alero de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, donde con un cuadro de la imagen en alto se efectuó la primera procesión al interior de las dependencias del templo. Posteriormente se hizo alrededor de la manzana y, finalmente, por la fuerza que fue tomando, se trasladó a la Catedral.

 

En todo este caminar, la Iglesia de Santiago ha estado muy presente junto a los migrantes peruanos. De hecho, la actual imagen fue un regalo del Cardenal Errázuriz a la hermandad. Esta cercanía se hizo patente el viernes 23, día de celebración del décimo aniversario, donde en la eucaristía y la posterior ceremonia de aniversario los miembros y amigos de la hermandad contaron con su compañía.

 

Santiago, 20 de octubre 2009.



Fotos de la Noticia

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